La Luz del Tao


Sinopsis

Este libro es uno de los mejores estudios sobre el Taoísmo, la milenaria tradición esotérica de la China que ofrece al hombre de hoy unas enseñanzas de enorme valor y de gran actualidad.

Consta de una nueva versión española de la inmortal obra de Lao-Tse, el Tao-Te-King, que ha sido objeto de multitud de trabajos y análisis en todo el mundo.

Obra de riqueza inagotable, redactada y recopilada hace dos mil quinientos años, en una época de crisis semejante a la nuestra, ha sido considerada uno de los libros más importantes de la historia del hombre.

El libro queda completado por una amplia exposición sobre el taoísmo, su historia y su mensaje.


Extracto de la obra

El Tao-Te-King es una de las grandes joyas de la espiritualidad oriental. Por la trascendencia y elevación de su contenido, figura entre los nueve o diez libros más importantes del mundo. Nos hallamos ante una obra literaria y filosófica de primer orden; un auténtico libro sagrado que comunica verdades del más alto rango y que se nos aparece, sin lugar a dudas, como uno de los más valiosos textos que hayan sido confiados a la humanidad. En él está contenida la quintaesencia de la sabiduría del Extremo Oriente y la más honda doctrina de la Filosofía Perenne. Pocos libros hay que tengan la profundidad y la fuerza que posee este pequeño tratado, cumbre radiante de la milenaria tradición china.

El Tao-Te-King es de esos textos cuyo resplandor y atractivo sigue intacto a pesar del paso de los siglos. Sus párrafos concisos y magistrales tienen una validez permanente, inalterable, que está muy por encima de las contingencias o variaciones del tiempo y el espacio. Están ahí, ante nosotros, tan frescos y actuales como cuando fueron escritos. Los destellos de sabiduría que encierran sus enigmáticas páginas no han perdido nada de su resplandor. Este libro oriental semeja a una fuente que no se agota jamás, por más agua que se saque de ella. No en vano es ésta una de las cualidades que el Tao-Te-King destaca como más sobresalientes en el Tao, el tema fundamental de la obra, que está presente hasta en su último rincón, reflejando su luz con la totalidad del texto. El taoísta Matgioi- seudónimo de André Puyou, conde de Pouvourville- lo califica de “el libro más misterioso, el más tradicional, y al mismo tiempo en más revolucionario que haya sido escrito nunca”.

Se trata en realidad de una recopilación de pensamientos, sentencias y aforismos expuestos en forma de versos que llaman la atención por su laconismo, tan conciso como directo. En ellos se contienen consejos para la vida, orientaciones para dirigir y gobernar, enseñanzas para que el hombre encuentre su mejor relación con el orden cósmico y recobre así la armonía tanto interna como externa. Las palabras de esos aforismos son como flechas certeras que dan en el blanco de las más palpitantes cuestiones que pueda plantearse el ser humano.

Se le ha llamado la Biblia y el Evangelio del Taoísmo, y con razón, pues es el texto fundamental de la tradición taoísta, aquel en el que se halla resumido lo esencial de su doctrina. Data probablemente del siglo IV a. de C. y se atribuye a Lao-Tse, el mítico fundador o renovador del Taoísmo, aunque se ha discutido mucho sobre esta cuestión (remitido a lo expuesto en el texto sobre el Taoísmo que sigue a la presente traducción). Consta de ochenta y un capítulo y cuenta con cerca de cinco mil palabras. El número de capítulos no es casual, pues ochenta y uno es una cifra de gran valor mágico y simbólico para la tradición china, llevando implícitas las ideas de unidad y armonía, de integración de contrarios y equilibrio entre Cielo y Tierra.

El título “Tao-Te-King” o “Tao-Te-Ching” quiere decir “Libro del Tao y del Te”, expresiones cuyo significado analizaremos con detenimiento en el posterior ensayo sobre el Taoísmo. Baste anotar de momento que el Tao es la Vía o el Camino de lo Eterno, el Principio, la Divinidad, la Realidad Suprema, el Espíritu, la Razón o Verdad divina, lo Absoluto, Dios como Ser y Supra-Ser del que brota la Creación, y que el Te es la Virtud, la Rectitud, la Fuerza o Energía a través de la cual actúa esa Realidad Absoluta, la Acción o Eficacia del Principio, el Arte divino. Por lo que hace al término King o Ching, es el calificativo que en la antigua china se aplicaba a los libros clásicos y textos sagrados que tienen por autor a un sabio o un dios. Viene a significar “Canon”, “Obra venerable” o “Tratado clásico”, y es equivalente a la voz budista Sutra, que es aplicada a las Escrituras sagradas en que se recogen las enseñanzas del Buddha.

El título Tao-Te-King se ha traducido de muchas y muy variadas formas, tan diversas como las traducciones que se han propuesto para las palabras- Tao y Te- que lo forman. Así, al verterlo a las lenguas occidentales se le ha puesto como título, entre otros muchos: “Canon de la Razón y la Virtud” (P. Carus); “Libro del Principio y su Acción” (L. Wieger); “Libro del Ser Supremo y del Supremo Bien” (Grill); “Tratado de la Providencia y la Gracia” (Parker); “Libro del Sentido y la Vida” (R. Wilhelm); “Libro de la Vía y de la Virtud” (St. Julien); “Libro de la Ley universal y su Acción” (A. Franke); “El Camino hacia la Virtud” (R. von Plaekner); “Libro del Camino recto y de la recta mentalidad (J. Ulenbrook). La traducción más fiel y aceptable, y también la más comúnmente aceptada, sería: “Libro de la Vía y su Virtud” o “Tratado del Principio y su Acción”.

En realidad, el Tao-Te-King, está compuesto por dos libros: el “Tao-King” o “Libro del Tao”, que abarca desde el capítulo primero hasta el 37, y el “Te-King” o “Libro del Te”, que comprende desde el capítulo 38 hasta el último. En el primer libro se abordan más bien las cuestiones metafísicas y los fundamentos de la cosmovisión taoísta, mientras que en el segundo se trata preferentemente las cuestiones prácticas.

No es ciertamente un libro de fácil lectura, sobre todo si no está muy familiarizado con las formas de expresión y de pensamiento propias del Extremo Oriente. Aunque hay frases clarísimas que cualquiera entiende sin necesidad de aclaraciones de ningún tipo, abundan las afirmaciones y las imágenes difíciles de asimilar por una mente occidental. Son muchos los fragmentos que resultan abstrusos hasta para las mentes más ágiles y las habituadas a la reflexión filosófica. El ilustre filósofo e historiador Hans-Joachim Schoeps decía que “este pequeño libro figura entre los libros más difíciles de comprender del mundo”. Y un historiador de las religiones ha llegado a afirmar que se trata de “un libro poco menos que incomprensible”. Creo, no obstante, que, conociendo el trasfondo filosófico en el que se apoya dicha obra, ésta no se hace ya tan difícil de comprender, y en vez de parecer ardua e inaccesible, resulta cristalina y transparente.

Es ésta una obra que ha tenido una inmensa repercusión sobre la espiritualidad china, sobre la historia y la cultura del Extremo Oriente. Prueba de ello es la infinidad de comentarios que ha suscitado durante los casi tres milenios que tiene de vida. No ha habido pensador, hombre de ciencia, dirigente o místico del Imperio del Medio que no haya tratado de escudriñar el arcano de sus enigmáticas sentencias. Y son muchos los que nos han legado reflexiones tan lúcidas como interesantes sobre las enseñanzas de Lao-Tse.

Pero tampoco es despreciable el impacto que ha ejercido en la cultura occidental y el interés que ha despertado en los círculos intelectuales de Occidente desde que fue traducido por primera vez a una lengua occidental, en el siglo XVIII, por los misioneros jesuitas. Se dice que el Tao-Te-King ha sido el libro más traducido después de la Biblia. Se ha traducido a todos los idiomas europeos, y con multitud de versiones en la mayoría de los casos. En inglés, por ejemplo, se cuentan más de ochenta traducciones diversas. Son muchos los autores europeos y americanos que se han visto conmocionados desde lo más profundo de su ser al recorrer las páginas del Tao-Te-King. Sus párrafos densos, luminosos, cargados de misterio y de profundas ideas han ejercido una verdadera fascinación sobre generaciones enteras de occidentales. Y su encanto, lejos de disminuir, crece con el tiempo. Cada día son más los que dirigen a él su mirada para encontrar en sus páginas una orientación para los problemas que surgen en la vida cotidiana, una respuesta a los interrogantes que plantea la existencia en una era convulsa y agitada como la que actualmente vivimos. De ahí que un autor inglés haya sostenido que “este libro ha tenido sobre la humanidad una influencia quizá mayor que cualquier otro libro que se haya escrito”.

Son varias las razones que explican el poderoso atractivo de este Libro-rey de la espiritualidad extremo-oriental. Lo profundo de sus enseñanzas, la belleza y concisión de sus sentencias, su lenguaje enigmático y poético, que despierta las más sutiles evocaciones en el espíritu del lector, aun cuando no conozca nada de la civilización china ni de la tradición taoísta: he aquí algunos de los factores que han contribuido al éxito de esta obra sin par. La multiplicidad de las interpretaciones a que se prestan sus escuetos versículos, esa riqueza de matices y esa polivalencia de significados, que jamás se agotan por mucho que se reflexione sobre ellos y por más que se trate de explicar su sentido, son otros tantos motivos para seducir el ánimo del lector que se acerca a estas páginas divinas con espíritu abierto y corazón generoso.

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