Propaganda, una maldición demoníaca

La propaganda, principal palanca responsable de la politización e ideologización de la vida que actualmente sufrimos, es uno de los peores flagelos que sufre la civilización moderna. Por su deformación fraudulenta de la realidad, por el mensaje falso e inmoral que trasmite, por los bajos instintos que atiza y promueve, por su radical desprecio y hostilidad hacia la verdad, por su continua ofensiva contra la libertad y la intimidad de los seres humanos, por su poder conformador de las mentes y las conciencias, se nos presenta como una terrible palanca de opresión, corrupción y tiranía.

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